El Vaticano II es sin duda el acontecimiento más importante, recoge los dones que el Espiritu ya había promovido.

Al fin del Siglo XX la publicación del Catecismo de la Iglesia, Católica (1992) y el Directorio. General para la Catequesis (1997) vienen a cristalizar gran parte de lo vivido en catequesis convirtiéndose así en puntos de referencia obligados.

Junto a las grandes intuiciones, orientaciones y acciones, ha habido sin duda espacios importantes que no han sido llenados, uno de ellos es la catequesis de adultos. La renovación la catequesis de adultos es relativamente reciente.

La catequesis, es necesario reconocerlo, generalmente se ha centrado en la etapa de la niñez en donde se ha concentrado la organización, los agentes, los recursos... etc.

¿Resultados? Un alto porcentaje de adultos no suficientemente evangelizados, poco practicantes y hasta alejados.

Esto nos habla de la debilidad y hasta de un vacío del kerigma en nuestros programas de catequesis y aún, dentro de la niñez, la catequesis se ha centrado en el sacramento de la Eucaristía, en la Primera Comunión.

Es necesario devolverle a la catequesis su sentido más original. Hemos de dar un viraje fundamental para que la catequesis de adultos "sea considerada como la forma principal de la catequesis, a la que todas las demás, ciertamente necesarias, de alguna forma se ordenan.

Esto implica que la catequesis de otras edades debe de tenerla como punto de referencia y articularse con ella en un proyecto catequético coherente de pastoral diocesana" (DGC 59; Cfr CT 43).

Podríamos sintetizar las razones para promover este viraje de la siguiente manera.

En nuestra Parroquia se realiza ésta catequeesis de Adulto a partir de los 18 años en adelante, en cada pequeña comunidad.