Hoy en día, vivimos en un mundo en el que las preguntas fundamentales se tratan de acallar, sin embargo, el hombre, buscador de la verdad, no puede quedarse tranquilo ante lo que su interior le exige.

Por ello, las preguntas no pueden no ser respondidas; es necesario que haya personas que llevando el tesoro de la Verdad en su interior sepan dar razón de ello con claridad y sencillez.

Vemos, pues, que es fundamental que haya católicos coherentes y formados, que sin temor propaguen la Buena Nueva del Señor Jesús que responde completamente a los interrogantes más profundos del corazón del hombre.